El verano pasado publiqué en este mismo blog una entrada sobre los valores suspendidos de cotización, comentando las distintas posibilidades que tenemos si nos encontramos en esa situación e incidiendo, sobre todo, en los beneficios fiscales que podemos obtener vía compensación de plusvalías.
La tremenda crisis que han sufrido muchas compañías ha hecho que lamentablemente cada vez sea más numeroso el número de compañías cotizadas cuyas acciones se encuentran suspendidas de cotización, con Gowex como último y nefasto ejemplo.
Tras la suspensión se abre un proceso judicial, muchas veces largo, que desemboca o bien en la reanudación de la cotización, o bien en la liquidación de la compañía. En relación con esta última posibilidad, hace poco hemos conocido que Bodaclick, empresa que cotizaba en el Mab, va a ser liquidada, por lo que nunca volverá a cotizar. Hay que aclarar que en algunos la exclusión no implica que la compañía desaparezca, sino que simplemente prosigue su actividad al margen de los mercados cotizados.
Lo malo de estos procesos de liquidación en que muchas veces no se cierran definitivamente, ya que no hay literalmente nada que repartir, y las acciones de estas compañías permanecen años, si no décadas, en un limbo jurídico que cuesta sus buenos euros a sus titulares en forma de comisiones de custodia.
Acciones como Intra, Valca, Papelera Española, Grand Tibidabo, Nitratos de Castilla, Sierra Menera, Cartera Montañesa o Altos Hornos de Vizcaya son algunos ejemplos. Y habéis leído bien, Altos Hornos de Vizcaya, que mirad si ha llovido desde entonces, y os lo dice uno de Bilbao que de Altos Hornos y de llover sabe un rato.
¿Y si las acciones ya no existen, por qué siguen en mi cartera?
Es lo que se preguntan muchos inversores, que no ven forma de librarse de semejantes "muertos", que además de costarles dinero en forma de custodia, les impiden cerrar cuentas bancarias, y les recuerdan, implacablemente, un desastre bursátil que parece imposible de borrar.La razón es que las acciones de todas estas compañías, y muchas más, todas ellas admitidas a cotización en su momento, estaban registradas como anotaciones en cuenta mediante referencia de registro en Iberclear (sociedad de gestión de los sistemas de registro, compensación y liquidación de valores), ya que en su día estas anotaciones en cuenta sustituyeron a los títulos físicos en el caso de los valores cotizados.
Posteriormente estas compañías fueron excluidas de cotización, y, de hecho, dejaron de existir como tales, pero manteniendo sus títulos en el registro de anotaciones en cuenta. La clave está en que en el proceso de liquidación se debería haber revertido el proceso, emitiendo de nuevo títulos físicos por parte de la sociedad, lo que en estos casos al estar en liquidación, no se llevaba a cabo para evitarse el coste de este trámite, condenando de por vida a los accionistas.Por otra parte, en la actualidad la ley del Mercado de Valores destaca la irreversibilidad de este proceso, por lo que el pasar a títulos físicos es imposible hoy en día.
Durante años, muchos inversores han estado pagando comisiones por estos títulos, aunque es cierto que bastantes entidades ya los excluían del coste de custodia y, sobre todo, han visto cómo era imposible sacar esas acciones de sus carteras.
En el caso de los clientes de Crédit Agricole Mercagentes hemos establecido un sencillo procedimiento para acabar con esta situación. Basta con que el titular de las acciones firme una carta solicitándonos, como depositarios de los títulos, la renuncia voluntaria al mantenimiento de la inscripción de dichos títulos en el registro de Iberclear. Obviamente deben ser títulos excluidos de Bolsa, que ya no existan, y que sigan representados como anotaciones en cuenta.
Posteriormente, tramitamos ante Iberclear la baja de dichos registros y remitimos una carta al cliente como certificado acreditativo de dicha renuncia.
Ignoro cómo funciona el resto de entidades, pero al menos en lo que a la nuestra se refiere, se trata de un procedimiento rápido y eficaz.



