martes, 3 de febrero de 2015

El Indice de Confianza del Consumidor español marca máximo histórico

Reconozco que tras leer esta noticia en un medio digital, he tenido que realizar varias consultas antes de escribir esta entrada por miedo a que se tratara de una inocentada fuera de fecha.
Bien es cierto que se dan importantes signos de mejora económica, varios de los cuales hemos conocido en los últimos días ( venta de coches, hipotecas firmadas, para en descenso...), pero de ahí a pensar que la confianza del consumidor en nuestro país marcaría no recuperación, sino máximos históricos, hay un abismo.

Pero es cierto, tanto la situación actual como sobre todo el indicador de expectativas marcan nuevos altos, batiendo la anterior marca alcanzada en 2005, cuando esto de la crisis ni siquiera formaba parte de nuestras pesadillas más improbables.

Muchas veces he comentado la importancia del factor sicológico en la salida de la crisis en que  nos encontramos, no tanto por parte de aquellos que siguen en una difícil situación, y que requieren realidades tangibles, sino porque el miedo ha atenazado durante años a buena parte de la población, que de una manera totalmente comprensible ha pospuesto cualquier decisión de consumo no vital "por lo que pudiera pasar", y yo me incluyo.

Esto ha provocado un parón tremendo en prácticamente la totalidad de los sectores económicos, pero afortunadamente vemos cómo el turismo interno se va reactivando, las ventas de coches suben de forma considerable, y dentro de poco empezaremos a ver incrementos en el número de viviendas construidas.

El desapalancamiento de las familias también ayuda a mantener mejores expectativas de futuro ya que alivia la carga financiera y aumenta la renta disponible, algo a lo que la bajada de los carburantes también a ayudar de forma importante.
A nivel de finanzas públicas el ahorro de intereses consecuencia de la caída de los costes de financiación supone liberar recursos para su uso en otras tareas mucho más eficaces desde el punto de vista económico y social.

Bueno, solo falta que entre el sol por la ventana para que mi optimismo sea casi enfermizo, pero tranquilos, ahora mismo amenaza una granizada de órdago. Se lo perdonamos.

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